Jun 07
2010

Despertar de los recuerdos

Son las 06:00 GMT -5 del domingo 28 de mayo del 2045, en algún punto de lo que antes llamábamos Amazonía ecuatoriana y como de costumbre estoy esperando a mis vecinos para salir a intercambiar víveres. Los exploradores de turno aún no han regresado y los que ya estamos reunidos esperamos con frío dentro de nuestros pequeños autos 4x4 eléctricos, parqueados como de costumbre en una fila junto a la única puerta de nuestra ciudadela cerrada.

El guardia de la torre envía un mensaje cifrado en algo parecido al código morse (única forma de comunicación a mediana distancia ya que toda otra señal es fácilmente interceptada) pero no se escucha ninguna respuesta. Cierro los ojos e intento descansar pero esas oscuras imágenes vuelven a aparecer como proyectadas sobre mis párpados, me cuesta creer que hasta hace pocos años las cosas eran muy distintas y nos bastaba con lo que producían las granjas hidropónicas de nuestra ciudadela. Y me pongo a hacer memoria intentando encontrar un recuerdo bueno y feliz, pero al instante que parece que lo encuentro, uno malo y triste se asocia inmediatamente a éste.

Comienzo de nuevo a preguntarme ¿Por qué? ¿Por qué perdimos la Guerra frente al crimen organizado? No nos dimos cuenta ni cuando ni cómo, pero dejamos que poco a poco la inseguridad y la violencia avanzaran y vimos como los delincuentes comunes ya no solo tenían autoridades compradas sino que pasaron a ser autoridades corruptas y tiránicas con todos los poderes acaparados en manos de una mafia. Lo peor es que todo eso sucedió frente a nuestros ojos. Poco a poco los noticieros pasaron de tener un segmento de crónica roja a ser noticieros rojos, los delincuentes pasaron a ser figuras públicas y ejemplos a seguir. Las pandillas pasaron a ser organizaciones sociales y poco a poco vimos que los hijos huérfanos de una sociedad migrante y criados con una PS4 o una XBox 3D-HD pasaron de jugar a matar en un GTA Online Masivo a ser organizadores de crímenes que dejaron de ser castigados, dejaron de ser asesinos virtuales para convertirse en sicarios de carne y hueso.

Abro los ojos sin una respuesta y sin saber qué pasó con el grupo de exploración. El guardia vuelve a enviar el mensaje y esta vez una tenue respuesta se hace escuchar. — ¡Aquí estamos base!

Continuará...