Jul 05
2010

Blanco y Negro

Llegamos a tiempo a la convocatoria. Son las 17:00 del miércoles 7 de junio del 2045. La mayoría de nosotros hizo el viaje vía terrestre por lo que es notorio el cansancio. En el antiguo aeropuerto abandonado de Quito, un parqueadero casi lleno de vehículos híbridos y eléctricos enmarca el helipuerto donde esperamos la llegada de nuestro líder, que fue en persona quien firmó las convocatorias.

Mientras esperamos a los demás, jugamos una partida de Go con mi amigo que fue quien me había llamado el día anterior para comunicarme de esta reunión urgente. Es otro de nuestros acostumbrados partidos que no duran más de 5 minutos, pero no podemos dejar de notar que nuestras jugadas poco a poco se van pareciendo a los sucesos que años atrás ensombrecieron a la otrora deslumbrante Capital. Tal como nuestras piedras van llenando el tablero, allá por el 2012, las fuerzas políticas habían estado ganando y perdiendo espacios hasta marcar en el país territorios divididos básicamente en dos facciones: las del partido blanco y las del negro. Atrás habían quedado los tiempos de multicolores e incontables partidos y movimientos. En su lucha constante por disputarse el poder los partidos fueron anulándose y polarizando poco a poco la visión política de los ciudadanos. Literalmente blancos y negros se repartieron el país...

El color de estos dos partidos no tenía ninguna connotación racial ni se derivaba de modelos tradicionales como el esquema conservador-liberal, izquierda-derecha, capitalista-socialista, etc. Más bien se trataba de dos corrientes que buscaban un mismo fin con métodos completamente distintos: Ambos buscaban salir del caos y poner orden en la nación. Pero ambos querían un orden "a su modo". Por eso la "noche sin estrellas" fue algo inevitable, porque del enfrentamiento violento de dos fuerzas no puede llegarse a un buen desenlace. Dejar al país en ruinas y el terreno preparado para el ascenso de un déspota oportunista como La Bestia, era el resultado lógico del choque de dos corrientes que nunca debieron haberse enfrentado sino al contrario, debieron haber combinado esfuerzos para ponernos en las rieles del desarrollo tal como lo hicieron los países vecinos.

¡Suena la Alarma! Se acerca el helicóptero en el que viaja nuestro líder, y a medida que se acerca poco a poco crece el nerviosismo entre nosotros. Del pequeño helicóptero desciende en su silla de ruedas pero sin perder nunca su buen talante y su aura de respeto basada en el valor de su sabiduría. No lo habíamos visto de tan buen semblante, pero su sonrisa siempre cálida y sincera no logra menguar la ansiedad de la que somos presa. Todos nos preguntamos ¿qué será de tanta importancia como para que nos haya convocado en persona a este encuentro? Nos vamos aproximando al lugar de encuentro y saco de mi bolsillo la invitación que me llegó directamente a mi Android++ (una evolución del smartphone). Es necesario mostrar la firma electrónica para poder entrar a la reunión:

La muestro en pantalla y tengo acceso....

Continuará...