Jul 12
2010

Malas Noticias

Son las 19:25 del miércoles 14 de junio del 2045. Apenas estoy acercando la tarjeta-llave a la cerradura para entrar a casa y ya siento la tensión en el ambiente porque se que me espera mi esposa con una mezcla de ansiedad y enojo. Entro a la pequeña sala donde está ella sentada y sus ojos negros me atraviesan como puñales. —Una semana —me dijo frunciendo el ceño—, ¡una semana completa y ni una llamada! Quise decirle lo siento, pero no podía pronunciar palabra. No se lo que ella vio en ese momento en lo profundo de mis ojos, que se quedó petrificada mientras yo pase directo y sin saludar a los niños y me encerré en la habitación que solímos usar para los huéspedes. Cerré la puerta y me tumbé de bruces en la pequeña cama.

Son las 07:25 del jueves 15 de junio del 2045, me despierta el rumor de unas risas infantiles mezcladas con el ruido del televisor. Están pasando las noticias y alcanzo a escuchar una lista de nombres entre la que alcanzo a reconocer el mío. —¡Francisco! —grita mi esposa. —Debo explicártelo todo, —respondo mientras abro la puerta y la miro con ternura. —No tienes que explicar nada, entiendo que no tuvieron opción —me dice con la voz entrecortada y los ojos llenos de lágrimas. La estrecho en mis brazos como si el mundo se fuera a acabar en ese preciso instante y los niños vienen corriendo y se unen al abrazo. Luego de tomarnos un tiempo para calmar a los niños, estoy desayunando junto a mi esposa y le cuento los detalles de la reunión y todos los eventos posteriores. De todos los sucesos inverosímiles el que más le impacto fue mi resumen de las palabras que nuestro líder pronunció en su último discurso de ese fatídico miércoles:

Queridos amigos de La Causa, Durante alrededor de 10 años hemos venido combatiendo desde la clandestinidad al opresor gobierno de La Bestia, que ha sido el responsable directo de la muerte de alrededor de 8 millones de ecuatorianos incluido nuestro más recordado compañero, el último Presidente Constitucional de la República, todo su gabinete y los miembros de la última Asamblea Nacional. En esta lucha, no solo hemos perdido vidas, sino incluso ciudades que han sido arrasadas por completo hasta dejarlas en ruinas que como este sitio de reunión, y que hoy son solo el recuerdo sombrío de la grandeza que un día tuvo la llamada "Luz de América". Hoy somos un país dentro de otro, una isla de libertad y paz en medio de un mar de tiranía y violencia. Somos solo un grupo de pacíficos defensores del pensamiento libre que alcanzaron a marcar una frontera defendida con valentía alrededor de los últimos territorios que se pudieron mantener aislados de la ambición desmedida de los falsos anarquistas que apoyan a La Bestia. Pero esta lucha está tornándose cada día más difícil, cada vez hay menos recursos, y la ayuda de países amigos que recibimos, es cada día menor debido a la inseguridad que representa para ellos enfrentarse a nuestro enemigo, que tiene por aliados a países que podrían a su vez atacarlos a ellos en cualquier momento. También es innegable la presencia de infiltrados dentro de nuestra organización. Sí, hay informes que sostienen que las decisiones tomadas en nuestras 3 últimas reuniones fueron conocidas por la cúpula militar de La Bestia y por ese motivo tres de nuestros campamentos fueron descubiertos y bombardeados, imposibilitando la recuperación de la tercera provincia amazónica que aún está en sus manos y por lo tanto sigue siendo deforestada y explotada desmedidamente por las empresas petroleras que auspician a nuestro enemigo. Y en lo personal esta lucha me ha traído estragos más allá de la evidente incapacidad física producto de mis heridas de batalla. me ha desgastado moralmente y me ha obligado a mantenerme al margen de muchos de los enfrentamientos y a mostrarme cada vez menos ante ustedes. Por todo esto, y con mucho dolor, me veo en la infortunada necesidad de informarles de mi decisión inapelable de renunciar al cargo con el que he sido honrado por ustedes durante estos años. Al mismo tiempo que informo de esto quiero convocarlos a nuevas elecciones para designar al sucesor que tomará la posta en esta carrera hacia la libertad de nuestros compatriotas...

Le cuento a mi esposa como en ese preciso momento el discurso es interrumpido por varias explosiones lejanas y por el toque de la alarma que nos advirtió del acercamiento de bombarderos enemigo a la zona. Venciendo al pánico, los hombres y mujeres asistentes a la reunión salimos en orden al estacionamiento para escapar en nuestros vehículos. Todos obsrevamos como nuestro líder subía escoltado al helicóptero y como apenas las hélices arrancaron una explosión lo destruyo por completo junto a varios vehículos que se encontraban cerca. Con suerte logramos escapar a toda velocidad y tomamos la autopista con rumbo a la Interoceánica. No tardaron en dar con nosotros, un bloqueo de patrullas nos esperaba con decenas de armas apuntándonos. No tuvimos más opción que detenernos. —¡Salgan del auto! —nos ordenaron. Fuimos apresados y llevados de regreso a Quito y de ahí a la frontera con los territorios de La Bestia.

Continuará...